Ruinas y ruinas

En verano de dos mil cinco Sergio se unió a una breve gira de escritores jóvenes del circuito centro-occidente del país. Representaba, aunque sea éste un decir tan insincero, a Zacatecas, uno de los diez estados participantes, creo. Leyó algunas ficciones en Guanajuato, Morelia y Querétaro, al lado de los poetas Jaime Loredo, de San Luis Potosí, y Alejandra Martínez, de Aguascalientes. Quizá la mejor valorada por el público, de las pocas prosas que dio a conocer entonces, fue “Semillas”, publicada previamente en Semanal, suplemento de La Jornada, el dieciséis de Mayo de dos mil cuatro. Pero fue “Ruinas blancas” el cuento que los organizadores de la gira y de su consecuente publicación decidieron imprimir, en Ventana interior, ya se dijo, número cuarenta, septiembre-octubre de dos mil seis. Mucho tiempo antes, cuando Sergio vivía en un pequeño departamento en las afueras de Zacatecas, el insomnio de una vecina suya lo contagiaba también: la mujer, no muy guapa, pero algo, llegaba sola y tarde de su trabajo, bien vestida, y movía los muebles (sin cambiarse: se oían los tacones en el techo durante aquellos largos afanes), como queriendo modificar diario la distribución y el orden de su departamento. Nunca cruzaron palabra, pero a este inexplicable dibujo de la soledad, más algunas inquietudes netamente literarias, se debe Nena, protagonista del texto que sigue, y personaje recurrente de entonces a ahora en algunas ficciones de nuestro anfitrión. Es importante anotar que esta versión ha sido validada por su autor, no así la antes publicada, que por cierta falta de comunicación con la revista debemos considerar provisional.

One thought on “Ruinas y ruinas

  1. te imagino perfectamente hablando de ti en tercera persona (en voz alta, es decir) y me das miedo. Eres el detective de tus propios pasos? Cuando se distancio Sergio Aguillon de Alejandro Mata? O cada uno de los cuatro elementos de los otros? Te vamos a tener que rezar como a Maradona? Y si es asi, entonces puedes oficiar una misa para el dia que me case? Te pongo de cabeza y me concedes un milagro? o simplemente, me recomiendas en que entretenerme cuando el cerebro no da mas y se pone a imaginarte perfectamente hablando de ti en tercera persona (en voz alta, es decir)…

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