7. Sobre una idea de “Verdad” de Macedonio Fernández

[Continuación de]

El ejemplo de “Cirugía psíquica de extirpación”

7. Qué implica la obra de Macedonio para la literatura argentina (hispanoamericana, universal) por venir. Mucho se ha dicho al respecto. Lo cierto es que en vida Macedonio colaboró a forjar la madurez de varios autores hoy reconocidos dentro y fuera de Argentina, entre los cuales están Jorge Luis Borges y Ricardo Piglia. Cada uno ha interpretado y variado la obra de Macedonio como mejor le ha parecido; no creo exagerar si afirmo que el primero la trató con ironía y el segundo con solemnidad; ambas, para mi gusto, desmedidas. Cuando Borges declaró preferir la conversación de Macedonio a la escritura de Macedonio hizo, según entiendo, un cumplido al hombre, pero también un juicio muy desafortunado del autor, que es lo que hoy tenemos. Piglia acierta más, según creo, al subrayar en la multiplicación potencial de historias –y por tanto, del mundo– el futuro de la literatura y, quizá, de la lengua. Pero es natural que mi opinión esté más cerca de Piglia, pues yo, como él, conozco a Macedonio por los libros, que es el conocimiento más sano en literatura. Por ello creo que no debe insistirse en la distinción –necia, soberbia– entre la expresión escrita de Macedonio y sus ideas, su teoría. Expresión y proyecto son una sola entidad. Entidad: quiero decir que respira, tiene pulso y conciencia. La ambición de Macedonio era, al cabo, superar la muerte mediante el objeto literario, mediante belarte, para usar la palabra precisa, la única posible. Pero esa superación de la muerte no ha de ser trivial, no consistirá en la celebridad, en la fama literaria, en el frío recuerdo de la historia. Será, en cambio, en la garantía del funcionamiento del ente mencionado. Piglia entendió muy bien esa vida en La ciudad ausente.

Aguillón-Mata

[Sigue]

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