Dafeng (Fragmento)

Montaje de "Leprosy", Wikimedia Commons, y "或る日本人の肖像", Hakuchi.jp

Me considero razonable y desdeño la superstición, pero no pude evitar cierta zozobra al retirar la adormecida vista de una versión alemana de “El Pececillo del Padre Guardián” (“Das Fischchen des Pater Guardian” traducida por Waltrud Kappeler en Atlantis, Freiburg-Breisgau, 1956), conocido cuento de Miró, para encontrarme inverosímilmente con una protuberancia tierna y sensible tras la oreja de la mujer de Pedro, quien espera con una tacita vacía en el café del que soy regular—Bergmannstraße 89. Le llamo la mujer de Pedro porque tal es su circunstancia; no escribiré su nombre. Nunca conocí a Pedro pero a ella sí que conocí y traté durante las pocas semanas que fuimos amantes, y no niego que es por descarado sexismo que le atribuyo identidad únicamente en relación con un hombre. Un día le dije: Necesitamos pasar una noche juntos; todo ha sido minutos robados al día. Planeamos con la convicción que da lo interdicto una escapada a Sassnitz, en el Báltico; ella tiene dinero.

Enero de 2011

El texto completo aparecerá próximamente en Make Magazine

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