Manifiesto del Buen Sentido Económico

English version - Versión en inglés

por Paul Krugman et al.

Más de cuatro años después del inicio de la crisis financiera, las mayores economías mundiales continúan en una profunda depresión—escena demasiado reminiscente de los años treinta. La razón es simple: estamos confiando en las mismas ideas que gobernaron las políticas de aquellos años. Tales ideas, desaprobadas desde hace mucho tiempo, combinan profundos errores sobre las causas de la crisis, su naturaleza, y sobre la respuesta más apropiada en su contra.

Estos errores han enraizado profundamente en la conciencia pública y proveen sustento público para la austeridad excesiva de las actuales políticas fiscales de muchos países. El tiempo ha llegado para un Manifiesto en el que economistas de primer orden ofrezcan al público un análisis de nuestros problemas con base en evidencias.

  • Las causas. Muchos legisladores insisten en que la crisis se debe al incremento irresponsable de la deuda pública. Con muy pocas excepciones—más allá de Grecia—esto es falso.  Las condiciones de la crisis se deben a excesiva deuda y préstamos privados, incluidos aquellos de bancos sobrevaluados. La explosión de esta burbuja condujo a caídas masivas en producción y, consecuentemente, en recolección de impuestos. Las grandes deudas gubernamentales que vemos ahora son consecuencia de la crisis, no su causa.
  • La naturaleza de la crisis. Cuando las burbujas de bienes raíces en ambos lados del atlántico reventaron, muchas partes del sector privado cortaron gastos públicos con la intención de pagar aquellas deudas. Ésta fue una respuesta razonable por parte de individuos, pero—justo como la respuesta similar de los deudores en los años treinta—en conjunto ha demostrado ser contraproducente, pues el gasto de una persona es el ingreso de otra persona. Como resultado por detener el gasto, la depresión económica ha empeorado la deuda pública.
  • La respuesta adecuada. Cuando el sector privado esté comprometido con un esfuerzo colectivo por gastar menos, la política pública debe actuar como fuerza estabilizadora e intentar sostener el gasto. Por lo menos no deberíamos estar empeorando las cosas con grandes cortes en el gasto gubernamental, ni con grandes incrementos de impuestos para gente común. Por desgracia, eso es exactamente lo que muchos gobiernos están haciendo.
  • El gran error. Después de responder bien durante la primera, grave fase de la crisis económica, el sentido común político tomó el rumbo equivocado—enfocándose en déficits gubernamentales, que son principalmente el resultado de una caída en recolección de impuestos inducida por la crisis, y argumentando que el sector público debe intentar reducir sus deudas a la par del sector privado. Como resultado, en lugar de fungir como fuerza estabilizadora, la política fiscal ha terminado por reforzar los efectos amortiguadores de los cortes del sector privado.

Frente a un shock menos severo, la política monetaria podría tomar el relevo. Pero con tasas de interés cercanas a cero, la política monetaria—aun haciendo lo que pueda—no puede hacer el trabajo completo. Debe haber, por supuesto, un plan a mediano plazo para reducir el déficit del gobierno. Pero si éste es demasiado frontal, puede ser incluso contraproducente al abortar la recuperación. Una prioridad en este momento es reducir el desempleo, antes de que se vuelva endémico—haciendo de la recuperación y de la reducción futura del déficit un trabajo aún más difícil.

¿Cómo responden quienes apoyan las políticas presentes al argumento recién planteado? Ellos se valen de dos argumentos bastante diferentes entre sí para apoyar su caso.

El argumento de confianza. El primer argumento es que el déficit público aumentará las tasas de interés y evitará así la recuperación. En contraste, argumentan, la austeridad aumentará la confianza y fomentará así la recuperación.

Pero no hay evidencia en absoluto a favor de este argumento. En primer lugar, a pesar de los déficits excepcionalmente altos, las tasas de interés hoy en día son las más bajas en todos los países que tienen un banco central funcionando normalmente. Esto es cierto incluso en Japón, donde la deuda gubernamental excede ahora el 200% de PIB; además, degradaciones pasadas por parte de las agencias calificadoras no han tenido efecto alguno en las tasas de interés de Japón. Éstas son sólo altas en algunos países europeos, porque el Banco Central Europeo no tiene permitido actuar como prestamista de última instancia para el gobierno. En cualquier otro lugar el Banco Central puede siempre—de ser necesario—patrocinar el déficit, impidiendo efectos sobre el mercado de bonos.

Además, ninguna otra experiencia ha agregado evidencia de que los cortes de presupuesto generen un incremento en la actividad económica. El Fondo Monetario Internacional ha estudiado 173 casos de cortes presupuestales en distintos países, encontrando consistentemente que el resultado es la contracción económica. En los pocos casos en los que la austeridad fiscal devino crecimiento, los medios principales para esto fueron la devaluación de la moneda nacional contra un fuerte mercado internacional, lo cual no es una posibilidad actual. La lección del estudio del FMI es clara—cortes presupuestales retrasan la recuperación. Y eso es justamente lo que está sucediendo hoy—los países con los cortes presupuestales más grandes están experimentando las mayores caídas de producción.

Porque la verdad es, como podemos ver, que los cortes presupuestales no inspiran confianza en los negocios. Las grandes compañías invertirán sólo cuando puedan percibir suficientes clientes con dinero para gastar. La austeridad intimida la inversión.

Por lo tanto, hay una cantidad masiva de evidencia en contra del argumento de confianza; toda la supuesta evidencia en su favor se ha evaporado tras un examen detallado.

El argumento estructural. El segundo argumento contra la expansión de la demanda dice que la producción se limita desde la oferta—debido a desniveles estructurales. Si esta teoría fuera cierta, sin embargo, por lo menos algunas partes de nuestras economías tendrían que estar en crecimiento absoluto, del mismo modo que algunas profesiones. Pero en muchos países simplemente tal no es el caso. Cada sector importante de nuestras economías está batallando, y cada profesión tiene mayor desempleo que el usual. Por lo tanto, el problema debe de ser la falta general de gasto—y demanda.

En los años treinta se usó el mismo argumento estructural contra las políticas de gasto público en los Estados Unidos de América. Pero, cuando el gasto creció entre 1940 y 1942, la producción creció un 20%. Por lo tanto, el problema de los años treinta—como el de hoy—consistía en la carencia de demanda, no de oferta.

Como resultado de sus ideas equivocadas, muchos legisladores de Occidente están causando el sufrimiento masivo de su gente. Pero las ideas con que ellos se comprometieron sobre cómo lidiar una recesión económica se rechazaron por casi todos los economistas después del desastre de los años treinta, y por los siguientes cuarenta años—aproximadamente—Occidente disfrutó un periodo sin parangón de estabilidad económica y bajo desempleo. Resulta trágico que durante los años recientes las viejas ideas hayan enraizado de nuevo. Pero no podemos aceptar más una situación en la que los miedos errados sobre las altas tasas de interés pesen más que los horrores del desempleo masivo.

Mejores políticas habrán de diferir entre países y necesitarán debates detallados. Pero éstas deberán basarse en análisis correctos del problema. Nosotros, por lo tanto, instamos a todos los economistas—y gente en general—que concuerden con las líneas generales de este Manifiesto a registrar su aprobación en manifestoforeconomicsense.org y a discutir públicamente el caso para lograr un enfoque más sólido. El mundo entero sufre cuando hombres y mujeres permanecen callados sobre lo que saben que está mal.

Versión en español de Aguillón-Mata

Firma el Manifiesto

One thought on “Manifiesto del Buen Sentido Económico

  1. Pingback: *Cambiando nuestros dogmas económicos | Aquí, de omnibus dubitandum

Leave a Reply